26 de abril de 2012

Una historia cantada... Capítulo 6



 “This is how is feels”


Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría. Cada capítulo basado en un tema del grupo The Veronicas



 


BPOV.:

¿Ahora quieres hablar? ¿Ahora suplicas por aclarar todo y volver?
Ocho meses Emmett. Ocho meses han pasado desde que tú lo arruinaste todo –pensé para mí tras escuchar las palabras que salían de su boca- ¿Por qué tuviste que venir a arruinarlo todo una vez más? ¿Por qué ahora?
Ok, lo acepto. Fui yo la que cogió el teléfono y aceptó venir con él aquí sí… Pero creo que básicamente es porque sabía a que había venido y que si lo conocía como creía conocerlo… él no se iba a detener hasta lograrlo, ergo, mejor acceder pronto y aclarar –o al menos intentarlo- todo.
Sí, ilusa de mí. Yo esperando hablar, aclarar y seguir cada quien por su lado. No fue así.
Aquel día terminamos nuevamente a los gritos porque él insistía en que andaba con Edward por él, solo para lastimarlo a él, solo para joderlo a él –bufé, no pude evitarlo-. Sí, claro. Emmett siempre el centro del mundo… Joder.
El insistente sonido del móvil volvía a sonar ¡basta! –quise gritar- ¡ya basta!
No pensaba atenderlo. Estaba sumamente enfadada con él.
Por su culpa ayer Edward y yo habíamos discutido como nunca, al punto de que él se fue dejándome sola y con la palabra en la boca, y… ¡Mierda dolía! Yo no quiero que él se enoje, y mucho menos por Emmett. No, él no me iba a joder esto también ¿Por qué ahora? ¿Por qué justamente ahora?
Mi relación con Edward había sido sin lugar a dudas, inesperada. Y, tal y como le dije a Emmet, el hecho de que Ed fuera el hermano de mi ex -¡Dios! ¡Qué cliché suena eso! En fin…- y más que nada sabiendo como podría terminar todo de primera mano más el hecho de que ya era mi amigo… bueno, basta decir con que habían sido dos grandes razones para pensarlo todo más de dos veces… y ahora esto.
No. Sencillamente, no. No iba a permitir que Emmett nos arruinara. No, no y no.
Edward había demostrado ser un amigo excepcional, una pareja envidiable, un gran compañero y… el mejor novio que jamás hubiera esperado de él o de cualquiera. Edward simplemente me había puesto de cabeza por él. De pronto ante él era tan solo una típica adolescente deslumbrada hasta de cada vello de su ser.
Y creo que era una obviedad decir que no iba a cambiar eso por volver con aquel con él que me había hecho tanto daño ¡Mucho menos para terminar haciéndole a alguien tan especial la misma mierda por la que yo había pasado! NO. Edward también había pasado una vez por ello y… ¡Joder no! Yo no sería capaz de hacerle eso, de… engañarlo. Eso lo destrozaría, lo sé.
Todavía no estaba completamente segura de como calificar mis sentimientos hacia él, no les daba un nombre ¿Amor? Seguro. Pero aún era en su mayoría como el amor a un gran amigo, a alguien muy especial. No. Todavía no podía calificarlo como el amor que creí tener a Emmett, aunque, en cierto punto eso también sería errado ¿No? Yo no quería vanagloriar algo tan falso o siquiera idealizarlo…
Suspiré.
Pero… aun así…
Podía sentir como mis sentimientos hacia Edward eran cada vez más firmes, más profundos. Y tenía miedo, porque sabía que en poco tiempo él sería completamente el dueño de mi corazón y, no estaba segura de estar preparada para querer tanto así a alguien.
Sin embargo esos eran temas nuestros, de pareja, y lo que yo no iba a permitir era que el idiota de mi ex fuera el que nos hiciera perdernos. Eso sí que no.
.
.
Los siguientes días resultaron algo confusos y agobiantes por decirlo suave.
Primero que nada había podido hablar tranquila y seriamente con Ed y pudimos arreglar nuestras diferencias. Él solo había estado ofendido y dolido porque no le había avisado siquiera del encuentro, además de estar algo –bastante- celoso y, ciertamente nervioso, de que por alguna razón que yo aun no podía entender, decidiera finalmente volver con él. Todo eso según lo que me confeso aquel día mientras hablábamos. Así que, mitad por él mitad por mí, fue que en los días siguientes intentaba no despegarme de él y adorándolo aún más, demostrándole con besos y palabras cuan importante se había vuelto para mí.
Por obvias razones el ir a su casa como solíamos hacerlo quedó fuera de discusión y, sin embargo, eso no fue un problema para nada. Muchas veces nos quedábamos en mi casa, haciendo deberes, charlando, mirando una película, o simplemente en alguna ardiente ronda de besos. Ok, lo reconozco, la última se llevaba la gloria pero bueno ¿Mi excusa? Era adolescente, tenía un novio de infarto… Y mis putas hormonas estaban haciendo estragos en mí al punto de volverme loca con tan solo mirarlo. Pero ese era otro tema.
Los días fueron pasando y de pronto caí en la cuenta de que como agua habían pasado diez días desde que Emmet había llegado. Y que, tan solo quedaban cuatro para que se fuera… para que todo volviera a ser completamente normal. Ja ¡Sí, claro! El puto destino se mofaba de mí eso era evidente.
Era un día como cualquier otro e iba saliendo de la escuela con Edward hacia el volvo, cuando ambos nos paramos en seco.
Justo delante del coche de mi novio se encontraba aquel monstruo de jeep que tanto había llegado a odiar, con un muy sonriente Emmet recostado sobre la puerta del conductor con aspecto relajado… confiado.
¡Por favor! ¿Qué acaso no se rendiría? ¿Acaso no aceptaba un jodido NO? Arrg. Quería gritar de pura frustración y rabia.
Edward apretó fuertemente mi mano y en ese momento supe que no era la única que lo estaba pasando mal.
Por el rabillo del ojo pude notar que muchos se detenían a observar a ver que sería lo que sucedería ¡JODER! ¡Cómprense una vida carajo!
Lo que menos quería era llamar la atención con un espectáculo de “los hermanos Cullen pelean por Swan”. Seee, ya me imaginaba los cotilleos.
Segundos después estábamos frente a él.
― ¿Qué quieres? ―dije casi gruñendo y sin poder o querer contenerme. Emmett sonrió.
―Vamos, te llevo a tu casa. Tenemos que hablar ―tuvo el tupé de decirme.
Ok, suficiente. Mi paciencia con su estúpido ego ya era nula.
―Mira ―comencé―… la verdad no sé porque ya siquiera me gasto en responderte pero en fi… Me iré a MI casa con MI novio, como cada día. Si quieres hablar de acuerdo, me rindo, hablaremos, pero Edward estará presente como MI novio y será en MI casa para que pueda echarte a gusto en cuanto lo crea oportuno ―dije para luego respirar hondo tratando estúpidamente de serenarme―… No sé como quieres que te diga que no me interesa escucharte, que ya es taaaaarde pero bueno, allá tú. Vámonos Ed ―dije tomándolo de la mano y tironeándolo un poco ya que él estaba mirándome verdaderamente sorprendido por lo que le había dicho a su hermano.
¿Qué? ¿Acaso me creía mojigata o qué? Él mejor que nadie sabía lo que ocurría cuando en verdad me enfadaba.
―Pero yo quiero… ―comenzó a decir Emmett cuando comenzábamos a bordear el coche.
― ¡Me importa una mierda lo que quieras Emmett! ¡Ya déjame en paz! Te lo digo por última vez, si quieres hablar, lo haremos. Pero será en mi casa y con Edward presente, él es mi novio y como tal puede saber lo que sea de mí ―dije cegada de furia.
―Oye yo…
― ¡Basta Emmett! ―gritó Edward con el rostro distorsionado de furia. Se le acercó un poco colocándome detrás de él para susurrarle― Mira, estamos haciendo un espectáculo y, quizás a ti no te importe claro está, pero Bella ya ha pasado por demasiado comentarios mal intencionados cuando ocurrió lo de ustedes y luego cuando comenzó lo nuestro. No necesita tener aún más problemas nuevamente por tu culpa. Si aún la quieres tanto como dices ―dijo casi escupiendo las palabras―, entonces haz lo que te pide por una puta vez.
Los observé mirarse con rabia infinita y, de pronto me sentí mal ¿Quién demonios era yo para venir a arruinar su relación de hermanos? ¿Por qué tuve que fijarme justamente en Edward? ¿O en Emmett? ¿Si no hubiera pasado lo de Emmett jamás hubiera salido con Ed?
―De acuerdo. Nos vemos allí en unos minutos ―dijo Emmett. Sus palabras dichas en un tono bastante fuerte me sacaron de mi nuevo tormento.
Edward no esperó nada más, simplemente se dio la vuelta y me abrazó por sobre los hombros para dirigirnos a su coche unos metros más allá. Sus modales no variaron a pesar del enojo ya que como siempre abrió mi puerta y me colocó el cinturón de seguridad antes de darme un beso en la frente y cerrar mi puerta al fin. Sin embargo, una vez que él estuvo en su asiento no se controló ya que puso primera y apretó el acelerador a fondo, de tal forma que las ruedas chirriaron de manera ensordecedora. Segundos después se escuchaban el mismo ruido de ruedas detrás de nosotros. Emmett nos seguía.
En tan solo unos minutos llegamos a mi casa y bajamos velozmente para entrar tan solo con un minuto de diferencia del jeep. Yo estaba nerviosa, no quería que pelearan ni nada, pero, a la vez quería cerrar definitivamente esa etapa para poder seguir tranquila con mi vida. Él no tenía derecho alguno a interponerse en ningún sentido.
―Sabes que te amo ¿Verdad? ―me susurró Edward al oído mientras me aprisionaba contra la pared del vestíbulo ni bien cerramos la puerta. Yo tan solo asentí.
―Tranquilo ―susurré apoyando una de mis manos en su mejilla y la otra en sus suaves e indomables cabellos―. Tiene que entender, y si no lo hace no me importa. Yo te quiero a ti. Eres lo mejor que tengo Edward y no voy a cambiarte por él le guste o no. Todo lo que sufrí con él fue a ti a quien le tocó repararlo, y eso te lo agradezco con el alma. Te quiero… Mucho… ―susurré yo a su vez contra sus labios y mirándolo directamente a los ojos.
Él tomó mis labios entre los suyos y me dio un beso furioso, uno cargado de sentimientos encontrados; por lo que mi cuerpo comenzó a reaccionar en consecuencia. Un beso que me hizo temblar de pies a cabeza. Un beso que me dejó con infinitas ganas de más. Un beso… que fue asquerosamente interrumpido por los insistentes golpes en la puerta a nuestro lado nos hizo separar siendo bruscamente sobresaltados ¡AAARRGGG! Emmett. Edward masculló por lo bajo claramente enojado y frustrado mientras bufaba y se pasaba furiosamente una mano por sus cabellos ya de por sí alborotados. Yo en cambio, cerré mis ojos y me concentré en relajar cada músculo de mi cuerpo y a tomar grandes bocanadas de aire para acompasar mi alocada respiración. Ufff ¡Vaya beso! Pensé un tanto divertida… cosa que no duró mucho ya que los golpes volvieron y con ellos parte de mi tensión. Bufé y me giré hacia la puerta para abrir diciendo un ligero “Voy”, pero antes de tomar el picaporte  la mano de Ed me detuvo para tomar mi rostro entre las suyas y susurrar contra mis labios…
―Te quiero, y estoy aquí… Estaré aquí mientras así lo quieras…
―Siempre. Y también te quiero ―dije fervientemente dándole un ligero roce de labios―. Vamos. Es hora de acabar con esto de una buena vez ―él solo asintió endureciendo sus hermosas facciones.
―Ve a la sala, yo abro ―le miré y asentí. Confiaba en él, así que me volteé para ir a sentarme al sillón de la sala. Expectante.
Sentí claramente como la puerta se abría y luego un leve murmullo antes de que le siguieran el ruido de pasos cada vez más cercanos.
Ellos estaban allí, frente a mí.
Extendí una mano y vi como ambos miraban ese gesto como invitación… Solo quería a uno de ellos.
―Ven Ed ―dije quedamente. Emmett resopló.
Edward vino a mi lado, sentándose tranquilamente en el apoyabrazos de este.
―Bien.
En silencio Emmett se sentó en el sillón más cercano a nosotros mirándome fijamente en todo momento.
―Bella, creo innecesario y hasta ridículo que me estés dando esta farsa de pantalla ¡Ya lo entendí? ¿Ok? Lo dije antes y lo repito ahora; LO SIENTO. En verdad lamento mucho lo que pasó, todo por lo que te hice pasar pero… ya basta –dijo él.
Me dejó helada al verlo, jamás lo había visto así. Estaba, desolado. Mirándome como si en ello se le fuera la vida, completamente bañado en el dolor y el arrepentimiento sincero. Mas luego volteó hacia Ed y sin duda sus expresiones cambiaron, pero tampoco es que fueran malas. Comprensión, dolor, envidia; esas eran algunas de las emociones que expresaba.
―Ed, sé que no estas enamorado de ella ―me tensé automáticamente ante sus palabras dichas tan crudamente―, pero yo sí, hermano, yo sí. La amo y he vuelto por ella ¡He vuelto para arreglarlo todo! No quiero pelear contigo pero… lo haré por ella ―dijo con voz seria. Y creí hacerme pipi en mis pantalones ¡Mierda! ¿Pero quién carajos era él? Sí, seguía siendo un insoportable bastardo arrogante pero… estaba distinto, cambiado… Aunque aun así ya no quería saber nada de él. Arrg. Vi que iba a comenzar a hablar nuevamente y estaba lista para interrumpirlo cuando fue Edward quien salió de su silencio para responderle.
―Emmett, yo tampoco quiero pelear o enojarme contigo ―suspiró―, pero no me haré a un lado. No dejaría a Bella a menos que fuera ella quien me lo pida ―Em lo miró mal―. Sé que sufres y, que estás arrepentido… pero quizás no sea suficiente. Quizás ya es tarde. Y creo que deberías comenzar a aceptarlo. La quiero Em ―susurró tras una pausa cargada de tensión―. La quise antes como amiga y ahora aun más como mi pareja, por favor entiende eso. Sé lo que ella sufrió por ti, yo estuve allí, CADA DÍA… Y lo odié, en verdad te odié por haberle hecho pasar por todo aquello. Por como la dejaste, y por todo lo que tuvo y tuvimos que soportar todos. Y no quiero ni que pienses en que Bella lo ideó en tu contra ni nada por el estilo. A ambos nos costó mucho decidirnos a avanzar justamente por ti, porque sabíamos como podrías llegar a tomarlo si es que te importaba y por como se vería.
― ¡¿Pero qué tengo que hacer?! ―dijo levantándose de un salto de donde se encontraba― ¡La amo! ¡Aún te amo Bella! ―dijo él derrumbándose―. Solo quiero que todo regrese a la normalidad, que todo sea como antes Bells…
Me tensé otra vez ¡Por Dios! ¿Es que acaso este ‘hombre’ no pensaba en lo que salía de su boca?
―Emmett, creo que ya no tienes nada más que decir. No puedes seguir… estorbando en mi relación con Ed. No puedes seguir apareciéndote en cada jodido lugar al que vaya. Ni siquiera puedes ya seguir llamando porque no te atenderé. Ya no. Tú no entiendes razones, y esto está mal. Te estás obsesionando y no es conmigo, sino con que todo sea como antes –tú mismo lo has dicho-, y Em, te tengo noticias ¡Ya no se puede volver atrás! ―grité un tanto exasperada por que me dejara en paz― Lo hecho, hecho está y ya nada podrá cambiarlo. Lo siento pero ya no puedo permitirme dedicar más tiempo a esto, a que lo entiendas por las buenas ¿Acaso no era a mí a quien NO querías? ¿No era siempre yo la que se aferraba? Ahogándote. Hemos terminado y ya no hay vuelta atrás pero creo que te vendría bien decirte que es así como se siente, es así o peor como me sentí yo. Cuando esperas una llamada que en el fondo sabes que nunca llegará; cuando sueñas despierto extrañando hasta lo más mínimo de una persona. Cuando destrozan tu confianza y solo te quedas sosteniendo un corazón roto. Me jodiste Emmett, jodiste lo nuestro de la peor manera y ni siquiera te importó, no entonces… Acepta que yo ahora he seguido con mi vida, respeta eso al menos. Muy en el fondo aún tengo dudas sobre perdonarte aquello, pensé que ya lo había hecho pero… aún duele; sin embargo solo me limitaré a olvidar que existes, a olvidar que lo nuestro existió. Tú eres quien me despreció, a la que encima culpaste. Lo siento pero con todo lo que pasó tú mismo me has enseñado a odiarte un poco. Estaba en verdad enamorada de ti, quizás demasiado al punto de ser ciega ―sentí un apretón en mi mano. Ed. Él siempre reconfortándome hasta con lo más mínimo―. Intenté que todo funcionara Em, tú sabes que sí, pero no fue suficiente entonces ¿Por qué diablos sería distinto ahora? ¿Por qué he sido yo la que te ha dejado? ¿Todo esto es por un ego magullado? No Emmett, ya no más. Lo siento, sé como te sientes, o casi, pero esto se acaba acá y te pido por lo que alguna vez sentimos que no lo alargues más.
Él quiso interrumpirme unas cuantas veces en mi extenso monólogo pero yo automáticamente seguía hablando así que no pudo. Ahora estábamos ahí, mirándonos fijamente y viendo la realidad en nuestros ojos. Una sonrisa triste curvó sus labios mientras agachaba la cabeza… y entonces supe que era el fin, él finalmente lo había aceptado.
―En verdad lo lamento… por todo ¿Lo sabes verdad mi Bells? ―Ed se tensó cuando me nombró como suya pero un apretón de mis dedos fue suficiente para mantenerlo calmado.
―Sí, ahora lo sé.
―Siempre te querré pequeña… ―dijo con los ojos ligeramente más húmedos―. Mejor me voy, tengo que preparar mi regreso.
― ¿No te ibas en unos días? ―se aventuró a preguntar Edward.
―No. Ya no tengo nada más que hacer aquí. Prefiero volver, aún tengo mucho en que pensar ―dijo el grandote negando con la cabeza.
―Emmett… ―dijo levantándome al igual que él.
Sabía que quizás estuviera mal. Que esto podía verse de manera ambigua, pero no me importaba.
Lentamente solté la mano de Ed que se crispó por un momento y me acerqué a él rodeando su enorme torso con mis delgados bracitos, estrujándolo contra mí, mientras apretaba la cabeza en su pecho, escuchando el retumbar de sus latidos erráticos.
Él instantáneamente me abrazó muy pero muy fuerte, casi queriéndome fundir con él… y luego me soltó para girarse y largarse de allí en menos de un segundo.
Sabía que no volvería a verlo en un tiempo. Sabía que me dolía haberle dicho todo eso y verlo luego sí… Pero también sabía que mi relación con Edward no iba a avanzar a ningún lado si este capítulo no estaba y quedaba bien cerrado.
Tras quedarme viendo la puerta por unos segundos sentí como unos brazos me rodeaban desde atrás así que me giré para que él me consolase un poco y para sentir ese cariño tan especial que emanaba de él hacia mí haciéndome sentir completamente especial y querida.
No quería hablar, así que lo besé suavemente, intentando demostrarle lo mucho que había significado el que él estuviera conmigo en este momento y mucho que lo quería. Como siempre, él me correspondió con aún más.






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