21 de noviembre de 2013

Emociones de mi vida... Capítulo 5: Entusiasmo

DISCLAIMER

Los personajes pertenecen a JK Rowling y la trama es de mi autoría.


.

"Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"

.



N/A: Este será un short fic de solo 5 capítulos. Uno por cada emoción asignada y todos serán basados en algún momento de la vida de Harry con implicaciones de una relación homerótica con Draco Malfoy. No creo que haya lemmon pero el rated será por las dudas. Si hay alguna advertencia particular será aclarada en dicho cap. Estén advertidos y lean bajo su propio gusto.

.

DESAFÍO: "EMOCIONES"

5/5: ENTUSIASMO
.
.
Entusiasmo.

Felicidad absoluta.

Completa plenitud y goce.

Entusiasmo por la vida; ESO era lo que tenía el privilegio de sentir entonces al despertar cada día.

Todo era mágico y maravilloso de maneras en las que nunca me creí siquiera capaz de poder llegar a imaginar. De pronto, a mis ojos, todo era demasiado sublime, brillante y hermoso.

Sentía esa extraña emoción invadirme a cada momento y sentía además esa rara carga de vitalidad extrema vibrar desde y en mí en cada cosa que hacía.

Eran sensaciones tan potentes y poderosas que a veces me abrumaban. Pero las amaba. Amaba sentirme así. Amaba poder sentirme así gracias a él. A lo que habíamos formado juntos a pesar de todos los percances y altibajos a los que nosotros mismos nos habíamos sometido, al menos en su mayor parte.

No me fue fácil convencer a mi hermoso dragón furioso y dolido de que en verdad me lo jugaría el todo por el todo para estar con él como en verdad debí de haber estado desde un principio. Pero con tiempo, cuidado y dedicación, él no tuve más remedio que aceptar que finalmente yo estaba allí para quedarme y que en realidad todo aquello estaba sucediéndonos. Tuvo que creer que realmente de ahí en adelante seríamos una pareja en todos los sentidos y que ya no me dejaría intimidar por lastimar a alguien más que no fuera él porque, para bien o para mal, él era -desde aquel furtivo y confuso primer beso-, lo primero y más importante para mí, y sé que yo soy lo primero para él.

Ambos hemos dado un buen espectáculo al simplemente dejarnos ver besándonos en medio de un muy concurrido callejón Diagon Alley y ambos nos hemos descostillado de la risa tras leer las diferentes e inverosímiles posibilidades que barajaban los periodistas al enterarse pero sin lograr ninguna confirmación de nuestra parte. O al menos así fue hasta que finalmente nos rendimos de tanta tontería y decidimos de común acuerdo el solo dar una verídica y corta entrevista en la que, obviamente, el dragón parlanchín que tengo por pareja tuvo a bien hablar hasta casi quedar difónico. Vaya que le gustaba la atención a mi rubio pomposo.

Pero vamos, lo realmente bueno se me ha dicho apenas hace poco más de dos semanas. Dos semanas en las cuales siento como si no pusiera ser capaz de tocar la tierra y solo flotara entre suaves y dulces algodones de colores.

Mi rubio hermoso me había hecho el hombre más absurdamente feliz.

Sería padre.

¡Joder! Un padre.

Draco se hallaba ahora terminando el primer trimestre y yo estaba en que no cabía en mí de la emoción.

Sentía la felicidad más pura y exquisita recorrerme por completo. El éxtasis, embriagarme a más no poder.

Estaba radiantemente entusiasmado con todo y cada pequeño detalle. Soñando despierto y sonriendo a la nada. Imaginando quizás demasiado activamente lo que resultaría de su unión. Veía pequeñas naricitas respingonas y cabellos negros indomables que enmarcaban una piel morena y unos resplandecientes ojos de plata; o veía un pequeño querubín de delicados cabellos platinos y piel pálida pero rasgos fuertes con unos demasiado brillantes ojos de esmeraldas. Soñaba con vestidos diminutos y coches encantados, con cuentos de dragones y escobas miniaturas.

Estaba completa y totalmente arrobado con el pensamiento de que pronto, en apenas unas cuantas semanas, él cargaría en sus brazos a alguien diminuto que había sido creado por el más puro amor.

Veía pasar los días y semanas con una sonrisa casi permanente en mi cara. Una cara boba según me reñía mi rubio cuando se ponía de malas por tanto cambio hormonal o cuando me tardaba demás para cumplirle alguno de sus extraños caprichos ¡Y vaya que había tenido unos cuántos! Digo ¿a quién se le ocurre pedirme helado de caramelo con chili picante a las 3 y pico de la madrugada? Pero no, no estuve tan loco como para decir eso en voz alta o siquiera sugerir que se espere. Era medio tonto a veces, lo admito. No suicida. Y puedo dar fe de que mi dragón ataca directo a la yugular cuando las cosas no salen como él quiere.

Sí, es un caprichoso, lo sé. Pero es MI caprichoso y, con tal de verle siempre sonriente soy capaz de hacer el helado yo mismo y comerlo con él luego también -incluso si antes me tengo que esconder para tomar la maldita poción que me evita vomitar-. No me importa.

Este embarazo es lo mejor que me pudo haber pasado nunca y aquello que jamás me atreví a soñar desde que comprendí mis particulares preferencias.

Verle cada día y embeberme de él y su imagen. Grabarme a fuego en las retinas como su cuerpo cambiaba más y más con cada día. Ver su panza crecer y asegurarle con miles de besos que no tenía ojos más que para él. Beber sus lágrimas saladas cuando la sensibilidad le podía y hacer de cuenta que nada notaba cuando por demás se cubría. Era algo tan natural y tan extraño a la vez.

¡Joder, era una vida! Una pequeña e inocente vida.

No todo fue de rosas y corazones. Discutimos y nos arreglamos. Lloramos y nos relajamos. Fui capaz de sobrevivir casi indemne a cada montaña rusa que el rubio se cargaba de vez en cuando y disfruté por completo de nuestras pequeñas celebraciones privadas cuando todo pasaba.

Lo entendí lo mejor que pude y estuve, solo estuve.

Fue cerca del séptimo mes que todo se opacó un poco cuando los pelirrojos volvieron a querer entrar a tropel en mi vida sin querer entender ni razonar que esta en verdad ya no era mía. Porque no lo era. Mi vida era nuestra. Y no, no solo de mi dragón sino además de aquel pequeño león que crecía a cada día más y más en él.

Lamento admitir que peleamos por ello también.

Sin embargo, no tengo palabras para describir cuan feliz llegué a sentirme en el momento en que vi con mis propios ojos lo que ese maldito rubio ladino era capaz de hacer por mí.

Reconozco que lloré. Y lo besé. Luego lo abracé. Y luego lloré un poco más.

Fue el día de Navidad. Un día que había esperado con nervios y ansias por igual. Era el día en que le pediría finalmente a su pequeño dragón rebelde que uniera definitivamente su vida a él y que le aceptara a él en la suya.

Fue uno de los días más felices de su vida al bajar ensimismado hacia el salón y encontrar una multitud de cabelleras pelirrojas mirando algo tensos pero evidentemente entusiasmados de estar allí. Estar allí por él.

Y lloré entonces un poco más porque simplemente no lo pude evitar. Era demasiado. Demasiado amor, algo que nunca creí sentir hacia mí. Algo que generaba todo tipo de sensaciones en mí.

Mi rubio hermoso había salido hacía una semana a solas para hacer sus respectivas compras para Navidad cuando al parecer hizo algo un poco más allá. Tan decidido como él era y temerario como nunca imaginé lo fuera por mí, él se hizo una visita relámpago a la ya tan conocida Madriguera donde renegó y batalló con los pelirrojos allí presentes hasta que finalmente uno o dos entraron en razón... el resto como quien dice, es historia. En esa familia los pilares son las cadenas y ellos eran fuertes en ambas.

Tenerlos allí a todos, presentes y tratando de llevarse solo por su cariño y amor hacia mí era demasiado increíble como para que lo aceptase así como así.

Draco. Draco Malfoy se había rebajado a ir a aquel lugar que siempre desprestigió como el que más, solo para hablar con aquellas personas que yo tanto extrañaba y quería. Llegando a casi implorarles que solo volvieran a mi vida para que volviera a ser feliz.

Mi rubio tarado. Yo era feliz. Era insoportable y endiabladamente feliz solo con él y el prospecto de mi futuro hijo... pero entendí que con ellos era simplemente PERFECTO. Y mi rubio no querría nada menos que eso. Para él y para mí.

Fueron meses intensos y cargados de emociones.

Fueron días inciertos y llenos de sentimientos.

¡Todo un alud de mezclas y entremezclas!

Pero vivo para contarlas y vivo para vivirlas...

Y con cada respiro anhelo... Más EMOCIONES EN MI VIDA...


.

.•*•.

.○• FIN •○.

.

Bien, aquí estoy con el final de este desafío =D Confieso que estoy tentada de hacer muchos otros de este sitio (y hay montones y montones por elegir!) pero por ahora me he metido en demasiados proyectos y llevo demasiadas cosas en progreso por lo que me abstendré y obligaré a esperar un poco.

Si les interesa dénse una vuelta. Es divertido y muy muy variado.

Espero les haya gustado y nos leemos en otros -espero-.

Besos y cuídense ok?

*Guada*

¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?


21/11/13

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube