19 de noviembre de 2013

El Alina y su Cioară... 1/5... HP/CW

 DISCLAIMER 
Los personajes pertenecen a JK Rowling y solo la trama es de mi autoría.





PAREJA: Harry Potter/Charlie Weasley
RATED: ... MA...
SUMMARY: Cansado y confundido, Harry finalmente encuentra un lugar hacia donde escapar para intentar encontrar quién es... Quizás también algo más.
ADVERTENCIAS: SLASH/LEMMON/AU/EWE.

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'El Alina y su Cioară'

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"Te estré esperando.
CLAVE: Cioară
CW"

Clara, concisa y al punto; así era la nota que entonces se encontraba entre sus dedos.

Finalmente, una vez que pudo reaccionar de nuevo tras varios minutos de leer y releer la pequeña nota, su primera reacción fue abrir enormemente sus siempre enormes demasiado expresivos ojos ante la realización de la enormidad de lo que realmente había hecho para enseguida terminar dejando que los músculos de su boca y alrededores se relajaran, tensaran y estiraran para formar una gran sonrisa.

Una como hacía ya mucho no se había sentido capaz de hacer.

Una que incluso había llegado a pensar que había perdido, solo para terminar entonces dándose cuenta gratamente de que en verdad no era así sino que más bien todo se reducía al triste hecho de que él hacía ya mucho no tenía verdaderos motivos para reír ya así.

Saliendo rápidamente del estupor en el que se había sumido, se paró del piso -donde ni siquiera se había dado cuenta de que se había dejado caer-, y corrió escaleras arriba hacia la vieja y aún destartalada habitación que ocupaba para armar su equipaje.

Él finalmente tenía un lugar donde escapar.

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La reserva era exactamente como se la había imaginado. Montones de espacios abiertos; pocas personas -que en su gran mayoría eran casual y agradablemente reacias a la sociabilidad-; e incluso tenía el agradable placer de algo de adrenalina extrema al tener que trabajar con tan hermosos pero sumamente peligrosos y temperamentales especímenes.

Sí, el aceptar escaparse allí había terminado siendo sin lugar a dudas una muy buena decisión...

Cierto era que él resentía el hecho de haberse visto prácticamente obligado a escapar de su propia casa, de su propia vida -o intento de ésta-, pero resultaba obvio que era un precio más que razonable a comparación de la tranquilidad que en aquellos momentos ganaba.

Con tan solo una demasiado breve nota dejada a su espalda donde dejó dicho solo lo más primordial como que necesitaba un tiempo a solas -que era completamente cierto cabe aclarar-, y que se iría por un tiempo a un lugar aislado y seguro; que estaría bien y que no se preocuparan... él desapareció de un momento a otro sabiendo que a su regreso le esperarían un sin fin de sermones y regaños... pero que estaba más que dispuesto a soportar porque esto en verdad valía la pena. Y lo valía por el solo hecho de que, de haberse quedado, él se hubiese perdido... él ya estaba perdido, y ahora al parecer tenía que reencontrarse y definir quien era antes de terminar volviéndose loco de verdad.

Sí, sabía demasiado bien y ciento por ciento seguro de que sus amigos se preocuparían ¡Y no solo ellos! El resto de los Weasleys al completo -salvo por quien le acompañaba-... George sobre todo, ya que él se había convertido en un gran apoyo para el mellizo ahora solitario... Ginny...

No. Ese era otro tema que por el momento sería mejor solo dejar de lado si no quería comenzar a enloquecer una vez más.

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La rutina del lugar era una bendición.

Al comienzo le pareció pesada y densa por el simple hecho de que se le habían delegado todas aquellas tareas que nadie quería hacer por ser el novato advenedizo que tenía que pagar su derecho de piso y demostrar con ello que en verdad quería y tenía lo que se necesitaba para estar en ello. Sin embargo, luego de unos cuantos días, cuando pudo ya habituarse un poco a todo fue un regalo divino ya que pudo apreciar la resistencia y preparación que le daba el trabajo duro ya que, más que nada, él estaba por su entera cuenta allí.

Bueno, no totalmente por su cuenta. En realidad... en realidad había solo evitado pensar en la principal razón de su estancia allí.

Charlie.

Charlie Weasley.

El domador de dragones, o 'Alina' (domador) como se le conoce en la reserva rumana y entre conocidos del campo.

Cansado y enojado. Frustrado y hastiado. Así era como él había llegado el joven Griffindor ahí después de toda la presión que le había tocado vivir en Londres tras la maldita guerra. Y así fue como el pelirrojo mayor lo conoció, porque a pesar de haber compartido tantos años junto a la familia Weasley él nunca había tenido más que unos cuantos encontronazos furtivos con este pelirrojo en particular. Sin embargo, y por suerte para él, el otro hombre sabía que esa no era su habitual forma de ser -hubiera sido muy incómodo reconocer ser así de fastidioso como se había mostrado desde... siempre-. 

Poco a poco y con el tiempo ellos habían desarrollado sus rutinas entorno al otro y a lo que se necesitara de ellos tanto en el trabajo como fuera de el. Era, ciertamente, la compañía más cómoda que el moreno había sentido en mucho tiempo...

Desde un principio habían compartido cabaña ya que Charlie se había encargado de pedir previamente que le permitieran quedarse con él ya sabiendo de antemano que el moreno no venía por gusto y placer sino por más que pura necesidad de paz y algo de estabilidad. 

Habían tenido sus varios encontronazos, siendo casi siempre la actitud desenfadada y temeraria que a veces parecía poseer al moreno, pero por lo demás Harry fue lentamente calmándose y llenándose de la paz de la rutina y la rústica y casi despreocupada vida del lugar.

Había ayudado muchísimo que cada uno de los que allí trabajaban tuvieran en cuenta el meterse en sus propios asuntos y no ahondar demás. Eso fue algo que silenciosamente el chico de oro les había agradecido en el alma y retribuía en cada pequeño gesto que podía.

Pocas noticias llegaban al lugar, más sin embargo él se alegraba por ello. 

Harry mantenía una constante correspondencia unilateral hacia todos aquellos que sabía estarían preocupados por él, pero nunca le dijo a nadie dónde encontrarlo o lo que hacía... ni mucho menos con quien estaba. Era demasiado pronto -se decía tercamente sintiendo muy dentro de él que realmente siempre sería demasiado pronto también-.

Días, semanas y hasta meses fueron pasando en una hermosa cotidianidad en la que poco a poco fue recuperando la paz y una relativa serenidad.

Al menos se contentaba con ya no soltar la primer maldición que se le viniera a la mente cuando alguien le hablaba o le sorprendía desde atrás. Aunque sin dudas ayudó que pronto todos en la reserva y alrededores supo que era algo mejor evitar.

También se alegraba de ya ser capaz de dormir un poco más de cuatro horas de corrido antes de que las pesadillas se adueñaran de él y vencieran su sueño. Cuatro horas definitivamente era todo un récord para él.

Y, aún más se alegraba de ya no sentir esa ciega necesidad de medir cada tono y palabra que salía de su boca por el miedo irracional de que alguien le fuera a traicionar.

Pero, como todo en la vida del moreno, después de un tiempo quizás demasiado largo de relativa calma, el destino había vuelto a jugarle otra de las suyas.

(1)Alina: Domador en Rumano
(2)Cioară: Cuervo en Rumano

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