21 de noviembre de 2013

Emociones de mi vida... Capítulo 4: Negación

DISCLAIMER

Los personajes pertenecen a JK Rowling y la trama es de mi autoría.

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"Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"

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N/A: Este será un short fic de solo 5 capítulos. Uno por cada emoción asignada y todos serán basados en algún momento de la vida de Harry con implicaciones de una relación homerótica con Draco Malfoy. No creo que haya lemmon pero el rated será por las dudas. Si hay alguna advertencia particular será aclarada en dicho cap. Estén advertidos y lean bajo su propio gusto.

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DESAFÍO: "EMOCIONES"

4/5: NEGACIÓN
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Dolía. Mucho. Ellos no se daban ni tan siquiera una jodida idea de cuanto en realidad y él lo sabía, sabía que no entendían... pero saberlo y aceptarlo no hacía que doliera menos.

Habían pasado ya casi seis meses desde aquella terrible noche en la fiesta del ministerio donde todo pareció comenzar a encaminarse hacia un triste final. Casi seis meses desde que todo explotó... o comenzó a explotar al menos.

Pasaron tan solo unas dos míseras semanas -pero demasiado condenadamente largas semanas-, para que lograra finalmente rendirme y decidirme a tomar el nuevo curso de una vida que sabía nunca le había correspondido tomar. No desde que había conocido el placer de tomar aquel cuerpo de pecado que su rubio se cargaba. No desde que había probado de primera mano los placeres de su tacto, de su sabor, de sus hermosos sonidos de lujuria y de su deliciosa visión al llegar a la cúspide de su éxtasis conjunto.

Lo había sabido desde el mismísimo instante en el que le dejó ir. Desde el preciso instante en el que le solté sabiendo desde lo más hondo de sí que en ese mismo momento que ÉSE sería por siempre mi mayor error.

Tuve razón.

El no ver a mi Dragón durante otros tortuosos quince días sabiendo ya de antemano que en esa ocasión ya no habría luego una espera que le calme y después de ya más de un mes de ausencia de su tacto y contacto -si obviaba aquel pequeño y tan fatídico encuentro- había sin lugar a dudas hecho mella en mí.

Me sentía deprimido y miserable. Me sentía constantemente en completa y solitaria agonía.

Dejó de importarme todo. Dejé de querer aparentar mi eterna y demasiado falsa normalidad y felicidad.

Sabía dentro de una pequeña parte de mí que no era justo para el resto pero -y eso era parte del quid de la dichosa cuestión-... SIEMPRE, siempre habían sido los demás. Siempre habían sido los otros antes que yo mismo... y estaba harto. Estaba tan jodidamente harto de terminar siempre perdiendo por contentar a todos aquellos que al final de cuentas sí se permitían el lujo de vivir sus vidas como realmente querían sin fijarse ni detenerse ni por un minuto en lo que le haría a él o al resto.

¿Cuándo sería solo YO, solo Harry? ¿Cuándo dejaría de querer complacer a todo el resto antes que tomar para mí la poca felicidad que la vida le había brindado?

Sí, ellos eran importantes, todos y cada uno de esos pelirrojos me habían dado algo que siempre soñó. Una familia. Un lugar privilegiado en SU familia.

Pero... a pesar del dolor que la decisión le causaba la triste verdad y realidad era que no podía darles lo que querían. No eso. No entonces. No nunca.

Y por simplemente jugarme al todo por el todo y por casi reclamar a quien fuera el hilo central de vivir mi propia jodida vida... los perdí. A todos y cada uno de ellos.

Los perdí y dolía.

Pero, a pesar de que de pronto me sentí más perdido y solo que nunca al sentirme completamente negado de aquella única familia que había tenido el fortunio de conocer... aún así me sentí feliz. Más feliz de lo que nunca podría describir. Más feliz de lo que nunca había siquiera soñado con llegar a ser.

Porque los Weasleys se negaban a verme ya como un hermano, hijo o amigo inlcuso. Porque ellos se negaban a creer que yo amaba a una persona que no solo me había hecho la vida imposible en la escuela sino además en el lado equivocado de la batalla. Porque ellos se negaban a entender que AMBOS éramos ahora hombres y que el tiempo nos había cambiado. Y, sobre todo, porque ellos se negaban a creer que yo me permitiera amar a otro hombre más allá de quien éste fuera... y dolía, en verdad lo hacía. Pero por su negación, increíblemente había encontrado algo mucho, mucho mayor a cambio.

Finalmente había encontrado mi propio permiso, mi propia aceptación para dejarme vivir el amor.

Quizás algún día pudiera tener de nuevo a todas aquellas personas que yo consideraba tan queridas, todas aquellas personas que yo sentía conformaban parte mi familia unida y permitirme ser quien era por completo y sin restricciones... pero por el momento... yo tenía ahora mi propio milagro a cuidar. Mi propia familia para luchar y mantener.

Mi propia familia para amar.


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