25 de septiembre de 2013

Dance, Needs & Pasion FINAL; 'PASION'

DISCLAIMER 
Los personajes pertenecen a JK Rowling y solo la trama es de mi autoría.



PAREJA: Harry Potter/Draco Malfoy... HP/Otros (pasado)
RATED: ... MA ...

SUMMARY:
ADVERTENCIAS: LEMMON! SLASH! O sea, sexo GRÁFICO Y DESCRIPTIVO entre dos chicos, sexo gay, boy/boy, male/male o como quieran decirle. Alusión a otras relaciones y parejas sexuales de Harry y quizás alguna de Draco. Caricias, besos y bastante coqueteo -mmm, calentura-, con OMC de parte de Harry pero no faje o sexo en sí. Un poco OOC. EWE. UA -en el sentido de que al no ser compatible con el epílogo habrá algunas menciones de cosas cambiadas. Como dije, SEXO GAY; besos, roces, frottage, mamadas, juguetes, rimming y mucho de todo lo que pueden hacer dos chicos cuando están calientes... Mmm... Fuera de eso creo que nada más así que, si no te gusta algo de esto solo tienes que ir y buscar otra cosa de tu agrado ok? Si te quedas y lees espero te guste y me dejes saber que te ha parecido =P

N/A para este cap: TODO lo mencionado arriba... SEXO en todos los estados.
.
.

Calor.

Ardor.

Piel.

Sudor.

El chillido casi indigno que soltó en cuanto me abalancé sobre él fue tan rápidamente acallado por mi boca que por un segundo casi dudé de que realmente hubiera ocurrido.

Impulsado por la calentura que embargaba todo mi ser no hice ninguna pausa en el movimiento y tan solo lancé mi boca contra su boca y mi cuerpo entorno a él usando mis brazos como tenazas y levantándolo con ellos ligeramente mientras que en apenas un par de pasos logré estamparlo con una nueva y muy oportuna pared tras de sí. Bebiéndome sediento el pequeño quejido que dejó salir.

Mis manos se aferraron a sus estrechas y demasiado tentadoras caderas que aún seguían injustamente apresadas en aquel endemoniado retazo de tela para luego pasar enseguida a apretar ese culo enjuto que se contraía deliciosamente bajo mis menesteres mientras el dueño de ellas hacía el intento -que por suerte solo en eso quedaba-, de acallar unos bonitos y sonoros gemidos de evidente placer.

Su lengua intentaba ya sin éxito luchar contra la mía que desde que consiguió el paso no le dio tregua ni cuartel... Y me encantó que se rindiera, me encantó que cediera reconociendo mi pasión avasalladora hoy para el control.

No. De ninguna manera era dócil o sumiso, pero eso lo hacía solo mejor y mejor, porque él, teniendo realmente alguna posibilidad de lucha, decidía en cambio darme el control del placer, del dolor. Darme el control de él. Y, ¡Oh por Merlín! Que me aspen si mentía al decir que no me gustaba. El solo hecho de tener el control sobre aquel pomposo rubio que fue una espina en mi vida durante tanto tiempo me hacía tan cachondo. Me encendía y ponía como ningún otro afrodisíaco o poción antes usada. Mi sangre vibraba al recorrer mi cuerpo y la presión de la pasión hacía que el latido se amplificara y resonara fuerte contra mis propios oídos, nublando todo lo que fuera más allá de él. Él y sus movimientos insolentes. Él y sus quejiditos que quería ver, beber, grabar y duplicar. Él y sus manos inquietas que se veían presurosas por llamar mi atención y apresurar todo el proceso.

Pero no... no iba a correr como un pendejo adolescente y a solo correrse en un polvo que uno luego notaba se había terminado después de solo media hora ¡Joder que no! A esta pequeña serpiente astuta me la iba a comer -literal y metafóricamente hablando- tan lento y pausado que lo iba a enloquecer de placer... y cuando llegara el momento del éxtasis absoluto me aseguraría de que el rubio estuviera tan más allá de sus sentidos que solo fuera alguien demente de placer.

Quién sabía, quizás si jugara bien mis cartas se me diera una grata repetición y no pude evitar relamer mis propios -ahora muy hinchados- labios ante el solo pensamiento.

Un sonoro jadeo abandonó su boca cuando quité mi lengua de lo profundo de su garganta para dedicarle toda mi caliente atención a aquel delicado cuello de piel cálida y pálida que tanto llamaba mi atención. Saboreando, como si de mi último alimento se tratara, el pulso acelerado que latía contra mi lengua cuando la paseaba desde su nuez hasta su yugular, fui lamiendo como un gato su leche hasta que la demanda de la pasión se elevó y mi boca presurosa comenzó pronto a chupar y succionar tanto que dejaría a un súcubo en vergüenza en comparación.

Amé los sonidos que él luchaba por contener... y disfrutaría aún más el proceso de quitarle el pudor y el recato que hasta ahora llevaba volviéndolo loco. Tan loco como yo ya me sentía por él.

Mmm... estaba en desventaja entonces. Era hora de equiparar el contador.

Mis manos hasta ahora vagas comenzaron prontamente a amasar la carne bajo las telas finas y sudorosas. Pellizcar, tomar, sobar, acariciar. Todo movimiento complementando el siguiente. Toda una danza que amaba ejecutar.

No era arrogante... pero sin dudas nadie decía que yo era un buen amante por nada.

—P-Potter ¡Harry! Uggh... Ropa, fue... mmm... ra...

Escuchar su voz jadeante y entrecortada hizo que mi polla saltara y mis músculos se tensaran. Su voz, ¡Joder! ¡Su voz era un puto pecado!

Pero era una demanda que no pensaba cumplir aún. MI control, MI tiempo.

—Tsk, yo creo que no hurón... Draaaco —siseé después su nombre lamiendo la concha de su oído para reforzar la sexualidad que mostraba el siseo.

Él gimió. Mmm, al parecer le enciende el pársel también.

—Potter o...

Antes de que terminara de decir lo que sabía sería una amenaza vana en toda regla lo alejé apenas lo suficiente y lo giré desde los hombros de cara a la pared tomando en el mismo movimiento ambos lados del cuello de la remera y dándoles y fuerte tirón que la dejaron desgarrada colgando de él.

El sonido reverberando en el completo silencio de la habitación.

Mierda. Ese cuello... gemí porque era lo único que podía pensar al verlo tan así cerca de mí antes de solo tirarme al ras de él en su espalda y comenzar a chupar la nueva carne que se disponía ante mí. Goloso de shupar y absorber su sabor salado y picante. Anhlante como nunca de marcar su piel.

Una de mis manos aferró en sí misma los restos de tela a su espalda, logrando así que le impidiera mover libremente ambos brazos y medio gruñera de frustración en respuesta.

Hermoso.

Me moría por dejarle la piel tan inmaculada totalmente marcada por mí. No me importaba una mierda si parecía un animal en celo... tras mucha abstinencia. Quería que él fuera mío. Por completo. Esa noche no habría nada de medias tintas. Era a todo o nada... y la nada había quedado fuera de juego hacía ya buen tiempo.

Tras dejar una muy buena marca de llamativo color violeta oscuro en la base de la nuca y una pequeña mordedura rojiza en la perfecta unión del cuello y hombro derecho mi lengua fue suavizando su toque y me permití tomar lo más posible de él. Los sonidos -ahora cada vez mayores en volumen y cantidad- iban enloqueciéndome cada vez más. Pero tenía una meta.

Lamí cada vértebra y mordisqueé suavemente sus costillas.

—Ya.

Chupé fuerte sobre su coxis y en los llamativos huecos de sus caderas.

—Por favor...

Lamí de nuevo sobre el filo de aquel descarado pantalón.

—Harry. Más...

Oh sí... mucho más...

Tomé sus caderas y lo giré de nuevo hacia mí admirando el hecho de que ahora solo se dejara hacer. Tan malditamente maleable que solo quería rasgar su hermosa y fina piel. Después.

Mi boca quedando justo a la altura de su muy abultado pantalón.

Un pase de pura magia de mi mano y aquel rosado, enhiesto, duro y chorreante miembro se alzaba con orgullo frente a mí.

Él gritó. No me preocupé si fue de sorpresa o de gratitud por su liberación de confinamiento. Podría fácilmente ser un poco de ambas.

No pense más allá.

Mi boca se puso a trabajar en él de inmediato. Lamiendo la punta. Mordiendo su tallo. Chupando en su base. Metiéndolo todo y deleitándome con sus oscuros sabores hasta llegar a tragarlo hasta la misma raíz.

Ir y venir. Ir y venir.

Gemido.

Latidos.

Un grito ahogado por sobre mi cabeza.

Manos tironeando contra la tela que aún ahora las envolvía.

Jadeos y lloriqueos ahogados que solo me dejaban con ganas de más.

—Grita. Grita mi maldito nombre serpiente —dije lamiento con fuerza la pequeña protuberancia de la punta sabiendo lo sensible que uno llegaba a ser allí cuando el placer estaba por llegar.

—Grita mientras te trago hasta que mi garganta duela y solo te deje queriendo llegar más allá —susurré con la voz ronca por mi trabajo bucal actual antes de lanzarme de nuevo con todo como si fuera el más dulce manjar.

Y lo era. Joder que lo era.

El sabor fuerte y almizclado se derretía en mis papilas e inundaban mi garganta.

La textura suave y delicada de aquella piel dejaba la sensación de seda contra la humedad de mi lengua.

—¡Joder! ¡Mierdamierdamierda! Harry voy a... tengo que... uggh... ¡Harryyyy!

Mentiría si dijera que solo esas palabras no me hicieron solo querer acabar allí mismo y solo así. Por suerte para mí tenía ya práctica en contenerme... por lo menos un rato más al menos.

Su sabor fuertemente salado, picante chocó contra mi campanilla cuando tras sus primeros gritos comencé a hacerle un buen trabajo de garganta profunda que sabía en cuerpo propio como se sentía de bien. Chorro tras chorro quemó mi en boca pero yo solo sorbí una y otra vez hasta sentirlo casi desfallecer contra mí.

Rápidamente solté el miembro ahora notablemente más flácido y lo ayudé a deslizarse hacia el piso agradablemente alfombrado por la misma pared.

—Potter... eso fue...

—Shh... Aún ni he comenzado contigo rubio —dije con una sonrisa ladina mientras él abría un poco más los ojos y gemía bajito. Gratamente noté una ligera contracción en aquel miembro que tan sabroso había resultado.

Quería más.

—Gírate.

—¿Mmm?

—Gírate —volví a ordenar. Quería algo. Ahora. YA. Y me estaba impacientando de lo lindo con solo verlo yaciendo allí completamente saciado y agotado de su fuerte clímax anterior.

—Pero...

No lo dejé terminar. Con un gruñido fuerte que de seguro lo sorprendió lo tomé de las caderas y lo giré. Al segundo siguiente de conseguirlo me monté sobre sus piernas y dejé caer mi pecho contra su espalda ahora helada. Un contraste fuerte y placentero contra mi muy ardiente piel.

—Te quedas quieto pequeña serpiente.

—Potter.

—Silencio —dije firme, pero cambié de tono cuando pude sentirlo estremecerse debajo de mí, y estaba seguro de que no era un estremecimiento de placer. Estaba asustado. Me había olvidado que lo más seguro es que el maldito hurón albino nunca hubiera ido abajo antes así que decidí calmarlo un poco ya que sino se perdería todo el placer anterior bajo el miedo y no quería ni de broma eso.

—Tranquilo. No voy a follarte aún. Disfruta. Me encargaré de tu placer eso tenlo por seguro ¿de acuerdo?

—No estoy asustado Potter —gruñó por debajo.

—Lo sé, pero también he olvidado que nunca habías estado en esta posición y sé que las primeras veces puede ser difícil para uno por distintas razones.

La tensión en su cuerpo ante estas palabras se puso peor si cabe así que, resignándome un poco y puteando intensamente por dentro dije las palabras que odiaba decir.

—Mira, si quieres que pare dímelo ¿ok? Solo me iré y quedamos en paz. No tienes porqué...

—¡NO!

—Malfoy tú no...

—NO. Quiero. En verdad quiero. Es solo...

—Estás nervioso porque es algo nuevo ¿verdad? Algo nuevo conmigo por si fuera poco.

—Sí, algo así.

Tener una conversación de este estilo mientras el rubio yacía prácticamente desnudo debajo de mí con su prieto culito casi a la par de mi dura y muy necesitada polla estaba haciendo estragos en mi concentración. Pero hice lo mejor que pude.

—¿Quieres que te diga lo que se siente?

Él dudó unos segundos pero luego asintió. Su cara raspando la suave alfombra contra él.

—Mmm... La primera vez mía no fue tan buena lo reconozco. Fue caliente como el infierno pero rápida, muy rápida. No hubo preparación suficiente teniendo en cuenta que nunca nadie me había dado por el culo. Dolió. Mucho...

—No estás haciendo exactamente un buen trabajo en tranquilizarme Potter —gruñó Draco ya más fuerte y sonando tan enojado como asustado ahora.

—Lo sé, pero no dije que iba a tranquilizarte. Te estoy diciendo como fue la primera vez así para mí y lo que podría ser en alguna otra ocasión si vas con otra persona.

—¡Yo no voy a ir a que me rompa el culo un cualquiera y...!

—De acuerdo, de acuerdo. Entiendo. Pero puede pasar...

—No.

—Bien. Como te decía —inconscientemente una de mis manos se había trabado en una suya y hasta había entrelazado mis dedos en ella mientras la otra ahora comenzaba a acariciar sus costillas de arriba a abajo una y otra vez intentado relajarle—... Dolió, pero eso fue más que nada por la poca preparación. La preparación debería haber sido suave, lo sabes, dos dedos, luego tres, tocando ese punto que hace a uno gritar de placer —lo sentí estremecer y mi polla quiso frotarse contra él. Me contuve. Apenas—. Se empaló de una y grité —imité el movimiento firme y duro que había sentido aquella vez—. Apenas se contuvo unos segundos antes de empezar a moverse dentro de mí —balanceé un poco mis caderas probando el terreno receptivo y por suerte Draco medio gimió. Seguí con mi historia. Se estaba volviendo algo muy erótico—. Grité un par de veces de dolor pero no le dije que parara en ningún momento ya que sabía que en algún momento vendría esa parte que me haría olvidar el dolor, esperando en cierto punto a que se diera prisa —incrementé los movimientos mientras paraba para darle una lamida a la piel que tenía frente a mí. Él jadeó y se retorció—. Sí, esperé. Y de pronto él elevó un poco más mis caderas y dio una estocada que me hizo ver estrellas antes de que gritara. El maldito idiota casi me rompe de dolor pero en el momento justo casi partió mi próstata en dos y yo solo quería empezar a llorar por que pare y luego por más —me moví lento una vez más—. Levantó mi culo aún más y comenzó a cabalgarme como si no fuera a follar nunca más. Y yo gritaba una y otra vez. El placer era tanto que era casi doloroso también. Mi piel ardía y la presión en mi cuerpo era insoportable. Solo quería acabar pero a la vez no podía considerar la idea de que ÉSE placer parara. Fue tan intenso —susurré contra su oído con voz baja y ronca mientras las caricias a su piel ganaban presión—. No fue ideal. Pero fue bueno. Muy bueno. Pero yo no te lo haré así —dije lamiendo una vez más—. No. Yo voy a tomarme todo el maldito tiempo que pueda y quiera. Voy a enterrar un dedo y a girarlo y a moverlo hasta que ruegues por tener uno más. Y voy a meter el segundo y te voy a estirar disfrutando del calor que tienes dentro y moviéndolos una y otra vez. Follándote con ellos y dejándote anhelando más. Pedirás un tercero, y te lo meteré sin más. Voy a disfrutar viendo tu carne estirarse y prepararse para mí mientras mis dedos brillan de lubricante y saliva. Voy a estirarte y presionarte aún más y más. Voy a encontrar ese punto no voy a parar hasta hacerte delirar y rogar una y otra vez por más. No voy a parar hasta que ruegues por tener mi polla clavada hasta mis bolas dentro de tu hermoso, pálido y muy apretado culo sangre pura. Voy a hacerte gemir y retorcerte como una maldita perra en celo y luego voy a tomarte y a embestirte lento y profundo hasta que pidas que te dé más fuerte. Más rápido. Voy a golpear tu punto dulce y te desharás como mantequilla entre mis manos. Voy a tomar tu miembro aún mientras me clavo una y otra vez en ti y voy a apretarlo para que aguantes un poco más. Voy a hacerte enloquecer Malfoy porque voy a tomarte, voy a darte placer... y luego te volveré a tomar. Una y otra y otra vez hasta que me llegue a hartar... Pero solo si tú dices que eso es lo que quieres. Solo si tú lo aceptas.

—Sí, quiero. Joder Potter, sí quiero —jadeó el rubio ya restregándose contra el piso como la serpiente rastrera que era.

—¿Quieres el placer? ¿Aceptas el dolor?

—Sí —dijo en un tono más serio medio girándose para verme a los ojos.

Intensos. Demasiado intensos ojos de plata se clavaron en los míos hasta que pude ver su acuerdo con esto.

—Sí quiero Potter. Harry. Quiero eso. Lo acepto. Contigo. Te quiero en mí... Ahora.

Mi aliento se detuvo en mi garganta ante esas palabras. Por Merlín.

—Quiero que me prepares con tus dedos —dijo elevando una mano hacia su boca y lamiendo con la punta los dos mayores — ¡Mierda!—. Quiero que me estires y me hagas olvidar de quien soy. Quiero que te entierres tan hondo que ya no sepa donde empiezas tú y donde termino yo. Quiero que me hagas gritar tu nombre y solo el tuyo y quiero el placer y quiero el dolor. Lo quiero todo Griffindor... así que mejor que te pongas a ello... AHORA —dijo sonriendo de lado antes de tomar mi nuca y bajar mi boca hacia la suya en un beso tan desesperado y sucio que me hizo gruñir y apretar y morder y chupar. Todo al mismo tiempo. Y más, quería más.

Su lengua caliente y mojada bajó sobre el centro de la base de su nuca y fue bajando por su espina creando un rastro en su piel. Poco me desviaba del centro del camino, solo un mordisco por ahí y un beso por allá. No quería detenerme demasiado porque tenía un lugar mucho mejor para llegar a reclamar.

La parte de la cintura y coxis fue realmente mucho más sensible de lo que había esperado.

Draco comenzó a gemir y a culebrear como un invertebrado por el piso pidiendo algo más... lo que fuera, mientras yo solo disfrutaba de este hermosos y extraño espectáculo sin dejar de burlar su piel con lamidas por los muy llamativos huecos de la cadera o chupetear sus nalgas nacaradas y luego enseguida pasar a morder algo de piel.

El sabor de su piel iba en crescendo a medida que la pasión aumentaba.

El olor almizclado de nuestros sexos era fuerte en el aire.

¡Y todo el combo de sensaciones, olores y emociones me estaba volviendo malditamente loco!

Finalmente pude quitarme las ganas y, aprovechando que a él ya lo tenía en un charco de baba, tiernamente fui separando sus carnosas nalgas hasta dejar descubierta esa raja que contenía aquello que en este momento yo más quería.

La boca se me hizo agua de solo verlo así, ahí, a mi entera degustación... disposición.

—Po... ¿Harr...? Uggh

Silencio le hubiera dicho... pero esto era mejor.

Sin siquiera detenerme a pensarlo había bajado mi cabeza y dado una larga lamida desde la base de sus testículos hasta el final del camino. El sabor de su esencia y del sudor se mezclaban entre sí dejando al final un ligero sabor acre y picante, un sabor fuerte y puramente masculino contra mi lengua y mi boca.

Quise más.

—¿Alguna vez te han hecho el beso negro Malfoy? —dije con mi boca contra aquel pequeño y muy fruncido e hiper sensible agujero.

—N-No. Potter no irás a...

Lamida. Beso. Succión.

—Sí, si voy. Y va a gustarte te lo aseguro. Que sepas que estoy disfrutando inmensamente de esta extraña sesión Draco. Tantas primeras veces para ti me están volviendo jodidamente loco. Quiero poseerte de tantas malditas maneras que estoy seguro de que si las hiciera todas no saldrías de aquí en semanas y no podrías caminar recto y presuntuoso en meses.

Mordida.

—Sí Malfoy. Voy a lamer, morder y chupar todo este hermoso culito pálido y lechoso que tengo ante mí. Voy a adentrar mi lengua en tu agujero y vas a sentirme respirar en tu piel. Inhalar tu olor —respiré hondo—. Joder, tu olor me está poniendo a mil. Pero dime, ¿alguna vez lo has hecho tú a alguien más? ¿alguna vez has adentrado tu pícara lengua al lugar más profundo de alguien más?

—No... hombre...

—¿Mujer entonces? ¿Le has comido el culo a una mujer?

—N-No...

—Ahh, ya entiendo. Pero no, hacerle un oral a una mujer no está ni de cerca de la sensación que deja el beso negro... en ambas partes. Y mucho más lejos de la sensación que deja con un hombre.

Lamida. Apriete. Beso.

—Mmm, tan bueno. Dime lo que quieres Malfoy... Dime cuánto quieres que entierres mi lengua en ti y cuánto quieres que te chupe hasta que no puedas más que pedir por más.

—Harrrryy...

¡Y joder con el hurón! ¡El muy maldito ronroneó! ¡Ronroneó! ¡Cómo un puto gato de mierda! ¡Mierda! Al carajo con esperar que me lo pida. Necesito tenerlo. Necesito marcarlo.

Como un hombre sediento me tiré sobre él y lamí, sorbí y mamé por todo alrededor de aquel fruncido círculo de músculos hasta que los noté ir aflojándose poco a poco. Sin dar tregua ni más dilaciones mi lengua salió a la carga intentando burlar el anillo apretado que era mi única barrera hacia el mejor banquete de nunca.

Poco a poco, en cada embestida un milímetro más, fui adentrándome una y otra vez, una y otra vez... Hasta que finalmente el sabor de su carne vibró en mi interior al tiempo que yo gemía como poseso por ello.

—Uggh... ¡JODER! Sí, ahí... Ahhh

—Mmm... —tarareé contra él.

Entrar. Salir. Lamer. Chupar.

Respirar era algo completamente trivial en comparación con la hermosa degustación del banquete que me estaba comiendo.

—Ahhh, sí. Joder, sí, sí, sí. Más ¡MÁS! ¡AHÍ!

Mis manos hasta ahora solo habían estado acariciando suavemente la piel de sus cachetes mientras lo mantenía abierto y estirado para mí y para así dejarlo concentrarse solo en el placer que mi lengua y boca le daban. Pero ahora no... tenía que ir a por más. La necesidad era casi insoportable ya y si seguía así temía que iría a correrme nada más adentrarme en él. Y no, no iba a permitirme tamaña vergüenza.

Noté su miembro duro de nuevo bajo él eso solo me dio ganas de más.

Aprovechando la saliva que caía de su raja y por mi boca, fui acercando uno de mis dedos y le acaricié lo más suave que pude con él. Solo acariciar. Tentar.

Él gruñó.

—Joder Potter. Vamos...

No contesté.

Él verlo menear el culo en busca de más me había dejado inevitablemente sin habla.

Un gruñido bajo y muy ronco salió por entre mis labios.

Y en respuesta aquel dedo instigador se adentró en él mientras yo chupaba y lamía todo el camino hacia él y adentrando nuevamente la punta de vez en cuando.

—¡Más! Joder, ¡No soy una nena Potter!

—No, pero en este momento eres mi perra. Ahora cállate y disfruta hurón. Tú solo disfruta —murmuré una vez más contra su ya roja y demasiado sensible piel.

Un dedo y la punta de mi lengua.

Jadeos ahogados.

Mi lengua por completo hasta las entrañas de su ser.

Gemidos inarticulados.

Dos dedos y la carne ciñiéndolos, apresándolos.

Gruñidos bastante inhumanos.

Dos dedos y la lengua queriendo saborearlo un poco más.

Y un grito largo y ronco cuando finalmente mis dedos húmedos dieron con ÉSE lugar.

—¡Oh por...! Mierda. Oh, joder. Har-Pot... Uggh. Oh sí. Sí, sí, sí. Joder. Más. Másmásmás. Ahí, sí, ahí. Justo ahí. Mmm...

Redoblé mis embestidas y aumenté mis lamidas.

Un tercer dedo pasó como si nada. La lujuria no le dejaba ya pensar en nada más.

—Potter... Joder. Harry, oh, joder. Pa-para. Para. Voy a...

—Vente. córrete para mí mientras te como ese precioso culito aristocrático tuyo. Déjame sentir como te contraes contra mi lengua y retienes mis dedos en ti. Córrete Malfoy... Córrete, ¡Ahora!

Y el semen caliente voló con el impulso de la descarga hasta decorar la alfombra con su textura e inundar el aire con su olor mientras sus músculos se contraían entorno a mi boca y mis dedos sentían gustosos el apriete de su éxtasis.

Joder. No aguantaba más.

—Hermoso. Tan malditamente hermoso.

—Mmm...

—Voy a cogerte ahora Draco. Y vas a gritar de placer para mí. Y te va a doler y te va a encantar. Y, cuando finalmente llegues al punto de que el placer te duela te vas a correr entorno a mí una vez más —dije mientras retiraba de a uno mis dedos de él y me iba posicionando hasta quedar de rodillas tras él y él con la cabeza hundida en la alfombra y ese culo tentador elevado hacia mí.

—Potter, espera. Dame un respiro. No creo que pueda vol... ahhhh...

—Shhh... tú solo relájate. Déjame que te muestre de lo que te has perdido hasta ahora bebé.

Hice caso omiso del desliz del apodo usado. Apodo que generalmente usaba con mis amantes una vez ya estables. Joder, el maldito hurón estaba desvaratándolo todo sin siquiera saberlo.

La punta pasó ya sin problemas por todo el trabajo previo ejercido y la relajación típica post orgásmica que invadía al cuerpo tras el clímax.

Y pronto me hallé enterrado en lo más profundo de él y comencé a hacerle todo aquello que antes le había prometido hacer.

El sonido de las caderas chocando y de la humedad de los golpes era un incentivo más.

El olor intenso de nuestras actividades ya me estaba nublando el poco raciocinio que me estaba quedando.

El sabor de su piel y su propia esencia aún embargaba y nadaba por mi boca.

La visión de su pálida espalda arqueándose de placer contra mí era casi demasiado.

Pero, el sentir todo su cuerpo entorno a mí... eso me llevó al borde como ninguna otra cosa antes me pudo llevar.

Tras mucho balanceo, gemidos, ronroneos -que casi me han llevado al borde más que todo lo demás-, lamidas y algún que otro beso sucio finalmente el clímax lo tomó fuertemente una vez más haciendo que el apriete en mi polla resultara casi doloroso de aguantar. No lo hice.

El orgasmo arrasó por mi cuerpo como un tsunami del cual, ni aunque quisiera, podría salvarme.

Y no quería...

Deleitándome con el hecho de ser completamente oprimido y absorbido por él, me dejé ir gritando con evidente ferocidad su nombre como si de un mantra se tratara. Tan intenso. Tan urgente.

Tan NECESARIO.

Colapsando sobre el cuerpo inerte que tenía aún debajo la única respuesta al movimiento fue un quejido bajo. No me moví. No podría.

Todo mi cuerpo parecía absolutamente desarticulado. No me respondía ni al más mínimo movimiento. Incluso respirar se me estaba haciendo trabajoso.

El placer. El calor. El cansancio. Todo ello se lavó sobre mí dejándome enteramente a merced de un sueño inconsciente.

Y no supe más...

.

Estaba incómodo, eso fue lo primero que noté al despertar. Mi espalda se sentía helada y mi cuello dolía por haber pasado lo que parecían ser horas en una evidente mala posición.

¿Qué demonios?

¡Oh por Merlín! ¡Me había follado a Malfoy! Y no solo eso... había sido su primero... Y había sido asquerosamente fantástico ¡JODER!

Hincándome con cuidado sobre mis rodillas me fui alejando de él. Mi miembro salió ya blando de la tibia caverna en la que aún hasta ahora se había alojado.

Lo miré.

Lo vi removerse en busca de la fuente de calor que hasta ahora le había cubierto y le vi fruncir el ceño como antes de dejar que sus gestos revelasen una tristeza que no entendí seguido de un suspiro que pareció doloroso. Solo segundos después él giró su cuerpo intentando acomodarse en posición fetal.

Era hermoso.

Verdaderamente hermoso.

Y fue mío.

Fue.

No entendía porque el hecho de pensar que solo fue en tiempo pasado hacía que mi pecho se oprimiera en algo que parecía demasiado parecido a la tristeza y al anhelo. Yo no podía querer continuar follándome a Malfoy ¿verdad?

Sin dudas el aleteo en el pecho me indicó prontamente lo contrario.

Pensé en levantarme, vestirme y solo... irme.

Lo pensé, y lo quise; así que no entiendo porqué mi puto cuerpo no me responde y sigo aquí tirado como un idiota aún viendo este bello cuerpo solo yacer allí y dormir.

Yo siempre me iba luego de follar sino había arreglado nada ya de antemano. No era como si el rubio supiera como me manejaba pero igual...

No me gustaba como me estaba sintiendo.

Era demasiado.

Demasiado intenso.

Demasiado riesgoso.

¡Era el hurón por Merlín, Circe y Morgana!

Era el Slytherin rastrero.

Me paré.

Me alejé un paso.

Suspiré.

Sabía que iba a arrepentirme de esto. Lo supe antes de tirarme sobre él y lo sé ahora.

... Y de todas formas lo hice.

Volví a acercarme y pasé un brazo por debajo de su cabeza y otro por debajo de su cadera antes de levantarnos a ambos con sumo cuidado. Era pura suerte que el rubio estuviera demasiado dormido para reaccionar más allá de removerse un poco.

Nos trasladé lentamente a la cama, observando en el camino todo su cuerpo y absorbiendo con gula y lascivia todos sus rasgos.

No era normal. Estas ansias de solo despertarlo y volverlo a tomar no eran algo normal. No en mí.

Lo bajé a la cama y comencé a quitar mis brazos de él.

Sus ojos se abrieron.

Su mirada de plata líquida estaba por completo en mis propios expresivos ojos verdes.

No sé lo que vio. Tampoco supe lo que yo estaba viendo en él.

Todo era demasiado raro.

Él se movió hacia el centro de la cama. Ninguna palabra salió de su boca. Ninguna expresión reveló nada más.

Una invitación.

'Quédate conmigo.'

¿Lo extraño?

Era que solo quería decir que sí.

Pero mi cuerpo no se movía. Sabía que no debía. Sabía que sería mejor solo correr lo más lejos que pudiera de él. Sabía que al quedarme me estaría rindiendo a un desfile de problemas futuros no tan lejanos. Sabía eso y más. Pero no me moví. No acepté. Tampoco huí.

Una ceja pulcra y perfectamente delineada se alzó en su rostro.

Un desafío.

'¿Tienes miedo Potter?'

¡SÍ! ¡NO! ¡No lo sé! -pensé medio aterrado ante la idea de tomar cualquier decisión al respecto.

El siguiente pensamiento fue aún peor...

¿Cuándo llegué a saber qué era lo que decía con solo un gesto?

Mierda.

La decisión nunca existió ¿o sí?

Resoplé y él sonrió. Maldito bastardo manipulador.

Me acosté y él acercó su cuerpo hacia mí. Moldeándose hasta quedar de una manera tan íntima pero increíblemente cómoda que me sorprendió no sentir más deseo que el solo quedarme allí y disfrutar de la pura proximidad.

Él se relajó contra mí y dejó su cabeza caer sobre mi hombro hasta que su respiración se volvió pesada y regular.

Se había dormido.

Y ninguna palabra se dijo.

Ninguna palabra se dijo y yo me sentía como si ya estuviera atado en algo mucho más allá de lo que eta noche había esperado encontrar.

¿Lo mejor?

Al menos podría repetir esta noche una incierta cantidad de veces más. Pronto.

Una pierna rozó mi cadera y luego mi incipiente erección.

MUY pronto.

La estúpida sonrisa que se me incrustó en el rostro desde que me acosté junto a él jamás se borró. Ni siquiera cuando una vez más el sueño me reclamó. No que me importara. Estaba demasiado impaciente por solo dormirme y despertarme antes que él...

PRONTO...

Pues bien, aquí está el final de este minific Drarry =D ¿Qué les ha parecido? ¿Caliente? ¿Pobre? ¿Tonto?

Espero realmente que les haya gustado y ya nos leeremos en otros. Ando trabajando ya en algunos OS así que pueden esperarse algunos pronto ok?

Besos y cuídense.

*Guada*

1 comentario:

  1. Nena esto fue fantasticamente caliente joder!! le entran unas ganas a uno de participar terribles jajajajajaj me encanto gracias por este pequeño fic el cual disfrute, rabie, refunfuñe, emocione, acalore.......en fin muchas cosa .
    besos y abrazos

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