3 de julio de 2013

El infierno tras su mirada... capítulo 15

EL INFIERNO TRAS SU MIRADA

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.

AVISOS PREVIOS: Escenas explícitas de; Violencia, violación, lenguaje adulto, perversión, maltratos… y derivados.

N/A: Este fic será oscuro y verdaderamente crudo. Para mí es simplemente es una historia más de las que rondan en mi cabeza, pero si a alguien le afecta en mayor medida todo lo anteriormente mencionado le aconsejo que se retire antes de siquiera comenzar. AVISO porque NO quiero RECLAMOS ¿OK?

***

CAPÍTULO 15

***

Habían pasado cinco días. Había dudado dos docenas de veces. Se había decidido unas diez y había comenzado unas cinco.

Nunca pudo llegar hasta el final.

No, al parecer era todavía demasiado cobarde como para ello. No cuando, su mente traicionera, le había proporcionado una pequeña y mísera pero quizás posible oportunidad... Y hacía tanto que no tenía una...

El fin.

El final.

No. Todo era demasiado definitivo.

Demasiado extremo.

Ella no salió del cuarto. Siendo sincera, apenas si podía moverse con cierta libertad. Parecía que todas y cada una de las dolencias cargadas a lo largo de los años se habían finalmente puesto al día con ella.

Un joven cuerpo casi raquítico de apenas catorce tristes años que parecía ya demasiado gastado, demasiado viejo. Un alma podrida y hastiada. Asqueada. Y, sin embargo, muy en el fondo, casi extinta se diría, aún quedaba una mísera y muy ligera ilusión. Una esperanza. Un deseo inequívoco de algo más, algo mejor.

.

Ella fue eficiente. Esmerada.

Las dos veces que su 'amo' había regresado a revisarla, ella le había atendido y saciado... por el momento. Su mandíbula había quedado dolorida después de eso por los fuertes embites que había soportado casi al punto del ahogo y su cabeza latía donde el hombre casi le había arrancado los cabellos con el fin de guiar el ritmo de su placer; pero eso era lo de menos.

Un plan. Un ligero y muy volátil plan se había ido creando en el fondo de su mente en esos días casi 'ociosos'.

Quizás. Quizás tuviera una oportunidad. Una casi inexistente oportunidad de VIVIR.

Ella vio a Jasper, su 'libertad' de movimientos y acciones y, si ella pudiera llegar a eso... si ella fuera... tal vez un día... 'escapar'.

Nunca sabría cuan difícil sería realmente mantenerse centrada en esa meta. Costaría demasiada mente, cuerpo y sangre para siquiera permitirse soñarlo y terror de tan solo pensarlo, mucho menos para llegar a idear de hacer algo al respecto.

La tragedia de vivir una vida no vivida.

La ironía de ser tan solo un ente destinado a ser.

La utopía existencial de la sangre, aliento y alma.

.

Finalmente, dos días después, ella fue llamada. La realidad se asentaba y, quisiera o no, la reclamaba.

Caminar con el dolor aun latente en sus partes más usadas y lastimadas era doloroso, pero ciertamente no podía negar que, como casi todo en su corta y triste vida, había tenido peores. Siempre tenía algo peor.

Peor golpeada. Peor cogida. Peor curada. Peor. Peor en tantos sentidos que dolía pensar en ello.

Se sentía perdida.

La verdad era, que Isabella no sabía porqué vivía. No sabía porqué se molestaba en seguir existiendo, insistiendo en vivir contra todo pronóstico y situación. El porque sobrevivía día tras día era un misterio tortuoso para ella.

Y con cada pensamiento, un paso más la llevaba hasta donde el juego comenzaba...

.

Casi no sentía los dedos de los pies al verse obligada a caminar descalza sobre aquel impresionante y reluciente mármol. Irónico que sí pudiera sentir sus pequeños pezones ya duros por el frío de su cuerpo, rozando contra la también fría pero delicada tela.

Sabía que no se hallaba plenamente curada y que, si su nuevo dueño se había finalmente hartado de sus pequeños intentos de satisfacción y decidía cogerla, como su hermano habría hecho ya hacía tiempo, el dolor del desgarro de las viejas heridas sería infernal pero ¿qué opción tenía? Opción no era una palabra que tuviera cabida en su vida. O al menos no sin que implicara alguna fatal consecuencia con la misma. Opciones en su vida eran como un cruel juego de ruleta rusa a la cual siempre la habían arrojado por mera diversión a su costa.

Esto era cumplir y sufrir. No cumplir y sufrir.

Nada más. Nunca hubo o habría nada más.

.

Cubierta tan solo con una bata de translúcido color marfil que le llegaba apenas por debajo de las huesudas y marcadas rodillas, ella caminaba sin mirar nada.

Derecha, izquierda. Derecha, izquierda.

Un paso a la vez. Avanza. Adelante.

Temblaba.

El no saber que esperar era siempre la peor parte de todas.

No sabía porque el hombre había enviado a aquella despanpanante rubia -que llegó a reconocer como la hermana de Jasper-, a prepararla como si fuera una especie de virgen, cuando ni tan siquiera Jane -quien realmente sí lo había sido-, hubo recibido tal trato.

Jane. La pobre niña que nunca volvió a ver desde que las separaron después de llegar y ella fuera a cumplir. La pobre niña de la cual lo único que llegó a saber fue que ya se había ido y que, aún vivía. no supo cuando la regresaron. Mucho menos en que estado. No cuando. No cómo. Nadie parecía entender que 'VIVA' no significaba lo mismo para todos y, una parte de ella, esa parte que aún la obligaba a sobrevivir, le decía que la pequeña no habría de haber enfrentado nada bien su nuevo papel en la vida... y sin embargo no podía hacerse cargo de pensar entonces en tales cosas cuando su propio infierno la tambaleaba como una hoja seca a merced de un temporal.

Ella fue depilada, bañada, perfumada, peinada e, incluso, levemente maquillada.

No se reconocía.

No diría que era bella o agraciada, estaba demasiado delgada y huesuda como para llamarse algo cercano a ello pero... estaba tan diferente de como se había visto siempre. Casi parecería una chica normal si no fuera por el revelador hecho de que el solo vestir esa bata la clasificaba claramente como la puta que ciertamente era -ya fuera por gusto o no, eso era un hecho innegable en cualquier punto o aspecto-, ya que al vestirla estaba permitiendo que cada centímetro de su piel fuera revelada sin que ni siquiera le causase la menor reacción de pudor.

Su cabello no estaba en ofensivas coletas, sino suelto, dejando caer sus rulos naturales cayendo en suave cascada. Estaba un poco más ligeramente brillante, y suave al tacto. Ya no opaco y aplastado como le era habitual.

Su cuerpo agradecía el ya no tener que vestir de nuevo esos horribles trajes de niña o colegiala groseramente infantiles y grotescos. Vidas que nunca había podido vivir y que se había visto obligada a representar.

El poco maquillaje que la rubia le había puesto era lo suficiente y justo como para que parezca mucho más viva y saludable pero que aún así luciera completamente natural. Nada de labios rojos y pestañas postizas. Nada de manchones de rubor y gruesos delineados que la hicieran parecer absurdamente mayor. Como si fuera una joven que aparentaba ser una niña y no la niña que aparentaba apenas llegar a ser una joven.

Y ahora esa misma rubia le acompañaba por los cálidos pasillos de fríos y relucientes pisos.

Aún temblaba.

La puerta se encontraba ahora ante ella como si fuera una boca oscura dispuesta a tragarla. Y lo haría, ella estaba segura de ello. Pero, antes de que el miedo lógico la engullera, ésta se abrió, revelando entonces las serenas facciones del rubio que la había estado ayudando a curarse y que, extrañamente, le rechazó e incluso alejó cuando ella intentó diligentemente darle placer como único medio para brindarle su agradecimiento. Sinceramente ella pensó que al menos le debía eso por ser tan cuidadoso y amable.

—Adelante...

Ambos jóvenes pasaron y escucharon la puerta cerrar tras de sí.

—Por fin.

Y el gong que nadie tocó igualmente resonó.

El juego comenzaba... y su cordura escapaba...

2 comentarios:

  1. Hola pobre Bella no saber lo que le espera lo bueno es que al menos ya piensa en encontrar la manera de escapar ojalá y lo logre algun dia gracias por publicar muero por saber que le va a pasar sigo soñando con que llega un angel a rescatarla
    abrazos desde México

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  2. oh pobre bella que sucederá ahora comenzara el juego de dolor...

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