18 de marzo de 2013

Una historia cantada... capítulo 9



CAP 9:

'WE ARE ONE'



Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer y las historia es de mi autoría yyyyy, este cap está basado (como todos) en un tema de The Verónicas. Espero les guste ;)




EPOV:

Oficialmente hoy era el día.

Hoy hacía ya seis meses desde que estaba saliendo por fin con el amor de mi vida. Isabella Marie Swan. Y sin ningún tipo de cabida a duda, habían sido los mejores meses de mi vida.

Fue, difícil, el llegar a estar tan bien como lo estamos ahora, pero lo logramos.

Fue extraño y lo superamos.

Fue casi, absurdo, en cierto sentido de impráctica realidad porque, digo ¿Quién en su sano juicio asumiría sin problemas que de pronto hay más que una posible probabilidad de que surja una relación con el hermano menor de un ex que por cierto no solo te engañó sino que además quiso hasta echarte la culpa de eso?

Pero simplemente pasó, como todo. Los tiempos se fueron dando y las cosas acomodándose. Las palabras fueron saliendo y las dudas se fueron superando.

Las heridas fueron sanando.

Ella dejó de ser mi eterna amiga y casi cuñada para pasar a ser el amor de mi existencia y yo dejé de ser para ella el fiel amigo y el hermano del bastardo del ex -sí, es mi hermano y lo amo pero es lo que es-, para pasar a ser sencillamente el hombre que la ama con cada fibra de su ser. Ella lo sabe y yo lo sé. Ya no hay dudas. No más temores. no más comparaciones o recuerdos interfiriendo.

La esperé. Esperé pacientemente a que sanara el dolor y la amarga decepción. Esperé a que soltara los recuerdos dolorosos y me viera a mí, completamente por lo que yo era con ella y no como una posible sombra de lo que Emmett fue.

Sinceramente creo que ni ella se dio cuenta de cuanto necesitaba ese tiempo. En verdad. Pero yo loo hice y me alegro de haberlo hecho. Lo supe desde que me di cuenta de cuan hermosa era y de que mis habituales sentimientos de amistad y cariño fraternal se iban convirtiendo en algo más. Mucho más.

Y así es como llegamos a hoy.

Ya hacía dos semanas de que estaba preparando todo. Robaba cada minuto que podía de estar con ella para hacerlo. Para que todo quedara perfecto. Para que todo fuera como ella, para que realmente se sintiera 'especial', la persona más especial del mundo por y para mí. Única.

Y era una sorpresa.

Sí, sé que ella no es muy partidaria de ellas pero, en verdad, en verdad, en verdad espero que lo que le he preparado le agrade más.

Era la hora.

Con algo de ayuda de Jasper y Ben en los detalles finales -porque yo habría de estar con ella en esos momentos-, terminé de alistarme y me miré al espejo.

Bien. Bien, bien, bien. Mmm, alentarme a mí mismo no era tan buena idea como había pensado.

Negué con la cabeza y pensé en lo tonto que me veía haciendo muecas al espejo como si fuera un crío de cinco años que encima hablaba solo. Sí, todo un sex symbol.

Bajé con prisa por las escaleras rogando porque no hubiera nadie a mi paso.

Como era de esperar no tuve suerte.

Mi hermana salía en ese preciso momento desde el living para subir seguramente a su cuarto. Me miró. Tan solo me miró.

Por un momento me pareció que fuera a decir algo... pero calló.

La relación con ella para este punto era simple. Era nula. Dolía sí, pero más dolía su incomprensión. Había hablado mucho con Jasper al respecto pero aun así no dejaba de doler. Ella no me había perdonado el hecho de meterme con la novia de su hermano cuando sabía que él aun tenía sentimientos fuertes por ella y yo no le había perdonado el hecho de que ella fuera tan mala amiga cuando más la necesitó. Nunca quiso escucharme, nunca quiso que le explique. Allá ella.

Quizás algún día madure y pueda ver más allá...

No hubo palabras. Ella pasó por mi lado sin una mirada más y yo seguí mi camino a la puerta pensando en momentos más felices... como lo que me esperaba para hoy.

Hasta que noté a mi madre.

Rayos.

_ ¡Qué apuesto! Oh, cariño, espero que todo salga como lo esperas. Estoy segura de que quedará impresionada.

Mi madre. Mi amiga.

Mi cómplice.

Si bien no le había dicho el propósito final de la velada de hoy, estaba más que seguro de que algo se habría imaginado.

Tampoco era como si fuera a publicar en el diario local que hoy ambos perderíamos nuestra virginidad -ni hablar de lo que me haría Charlie-. Y sí, era virgen.
Si bien había salido con Tanya -la chica por la que había delirado desde que se había mudado a Forks a mis ocho años-., por más de nueve meses, no habíamos llegado a tanto. Primero porque éramos mucho más chicos -tengan en cuenta de que hablamos de unos buenos dos años atrás-, y ella decía no estar lista y segundo porque quería que fuera perfecto.

Hermosa broma fue cuando fui un día a su casa de sorpresa y la encontré teniendo un muy activo y participativo sexo digno de un episodio de Playboy con Dimitri -mi ahora ex amigo y compañero de prácticas.

Negué con la cabeza. Este NO era el momento para recordar aquello.

Asentí hacia mi madre y le di una medio temblorosa sonrisa para luego acercarme a darle un enorme beso en la mejilla que la hizo reír como colegiala. Tomé luego las llaves del auto y salí.

Las manos me sudaban.

Joder, estaba nervioso.

Malditas hormonas.

Quince minutos después estaba frente a su puerta. Y lo que vi cuando esta se abrió me dejó prácticamente sin respiración.

Bella estaba enfundada en un hermoso vestido azul ultramar que brillaba casi como un tornasol a medida que su cuerpo se movía y la luz variaba. El modelo era sencillamente precioso. Atado al cuello con un escote que, si bien no mostraba mucho, era de lo más favorecedor y, el ruedo, el largo. Precioso. Cortado de manera irregular iba desde arriba de la rodilla izquierda hasta el tobillo derecho.

Hermosa. Simplemente hermosa.

Sí, esperaba que se arreglara tal y como le pedí ¡Pero jamás soñé que tanto! Estaba deslumbrante.

Sin emitir palabra me abalancé hacia sus labios y la besé con todo el amor que sentía por ella y con la creciente felicidad de saberla pronto pronto mía...

Hasta que un fuerte carraspeo nos sobresaltó a ambos por igual.

_Hmm... Creo que ya sabes las advertencias chico _murmuró Charlie intentando no ver el rubor de su preciada niña ni la sonrisa francamente boba de mi cara.

_Por supuesto jefe Swan.

_Compórtate Charlie _le riñó Bella.

_De acuerdo, de acuerdo _contestó él levantando las manos en señal de evidente rendición al ver 'LA' mirada hacia él para luego irse a su usual sillón murmurando algo que claramente sonó como '... mujeres... siempre... bah...'

_ ¿Nos vamos? _ella asintió e intentó salir, pero antes de que iniciara el paso la detuve y le dije aquello que estaba seguro se estaba muriendo por oír_. Estás absolutamente hermosa mi Bella.

Estaba en lo cierto. Su sonrisa fue enorme e hizo que mi corazón se calentara por el hecho de que ella en verdad fuera feliz con tan poco.


Fuimos a cenar al mejor restaurant de Seattle -una evidente recomendación de mi madre a quien agradezco infinitamente... y a mi padre por prestarme el dinero, claro-.

La pasamos de maravillas. La cena fue exquisita y el pequeño show de música en vivo fue hermoso, siempre una delicada melodía o balada de fondo que impregnaba el ambiente de una sensación cálida y acogedora.

Finalmente regresamos camino a Forks, pero claramente la velada aun no había terminado.

Le pedí entonces que se vendara sus hermosos ojos con un pañuelo que previamente había escondido en la guantera del coche y, aunque me miró bastante extrañada lo hizo sin demoras demostrando así una vez más su confianza en mí. Así, la llevé entonces hasta el lugar que había estado preparando durante semanas. El escenario perfecto.

El claro.

Aquí vinimos a jugar de niños y a charlar cuando crecimos. Aquí nos reímos, enojamos y a veces, hasta lloramos. Ambos. Aquí fue donde nos contamos sueños y deseos. Miedos. Aquí, donde de repente en estos últimos meses nos habíamos rendido a nuestros más nuevos deseos e instintos.

Justo en el medio había preparado una pequeña mesa hecha tan solo con una rústica tabla de madera sobre cuatro pilares de rocas encastradas y cubierta por un mantel muy viejo que mi madre aun no sabía que había tomado... me preocuparé por eso luego. Allí mismo había dos fuentes ... de las cuales una se notaba que había sido recientemente dejada por el halo blanquecino de vapor que emanaba. Perfecto.

La botella descansaba dentro del balde con hielo allí a un lado y el reproductor estaba allí también, aguardando a un lado a ser conectado así como algunas farolas más, así que le pedí que esperara mientras lo hacía.

Prendí todas las velas y las dejé dentro de las farolas. Preparé la manta que había elegido sobre el césped sabiendo de antemano que solía estar un poco húmedo por las constantes lluvias, y acomodé algunos almohadones que había guardado en el baúl del auto.

Sabía que mi madre iba a matarme -metafóricamente hablando ,espero-, cuando viera las más que notables manchas de tierra y pasto pero... me aseguraría de que valiera la pena el regaño.

Apresurado, volví junto a ella y, por fin, le quité la venda al tiempo que le daba un suave beso en los labios.

_Felices seis meses amor _susurré en contra sus tibios y tiernos labios.

_¡Oh, por... ! ¡Edward! Oh es tan... No debiste _sacudió la cabeza y me sonrió_. Te amo.

Sí, eso era lo único que quería oír así que sonreí orgulloso de mi mismo por haber logrado tal reacción.

_En realidad mi regalo es éste _le dije con mi característica sonrisa ladeada.

Separándome un poco de ella fui hacia el reproductor y respiré hondo antes de pulsar 'play'.

Ése era mi regalo. La nana. La nana que creé para ella. Una melodía que desbordaba dulzura pero que a la vez era fuerte y que me llenaba de paz cuando la oía o tocaba. Oí cada nota y mi mente recordaba un momento específico en su compañía. Era interminable. Esa canción... era ella. No podía ser nadie más. No podía SER de nadie más.

Ella lloró y rió, todo a la vez. La escuchamos la primera y la bailamos la segunda, no es que fuese para bailar pero sinceramente no pudo importarnos menos.

Después de un rato finalmente nos sentamos y comimos las fresas bañadas en chocolate y tomamos el champagne que, confieso, no nos gustó mucho realmente, por muy fino que fuera no dejaba de ser demasiado... amargo... arrg.

Y luego... ¡al fin! La atmósfera, la melodía. Todo nos llevó a saber que ése era el momento. Que era 'nuestro' momento.

No hubo palabras, tan solo una larga mirada de entendimiento en la que descubrimos nuestra alma hacia el otro. Una mirada en la que nos dijimos todo y aún más.

Comencé a besarla. Besos lánguidos y suaves. Besos mariposas y besos húmedos. Besé su frente, sus párpados. Sus sonrosadas mejillas. La besé a toda ella. Cada lugar, cada porción de piel que descubría al quitar con delicadeza cada restante prenda de ropa. Le besé y acaricié todo el cuerpo de la manera más amorosa que pude. Venerándolo con cada toque, admirándolo por su belleza. Deleitándome con la sedocidad de su piel, con su palidez. Embriagándome de su sutil aroma frutal y floral. Dulce y cálida.

Y mía...

Mis manos algo temblorosas fueron recorriendo su cuerpo sin pausa y sin prisas. Quería grabar este momento en lo más profundo de mis retinas. Quería poder recordar este momento para siempre.

La pasión se encendió poco a poco y fue tomando el control de la situación.

Los besos se tornaron más impetuosos.

La respiración se aceleró.

Las manos se impacientaron...

... Y la razón y la lógica volaron por la ventana y sin escalas de aquel momento y lugar.

Sentir sus suaves jadeos en mis oídos. Sentir sus manos apretando mi piel. Degustar el dulce sabor de su boca en la mía y el salado de su piel.

Poder sentir su gemido mezcla de placer y un leve dolor cuando finalmente reclamé su cuerpo como mío, y la tibieza humedad de su carne envolviéndome como un hermético guante de seda. Saborear sus pechos. Marcar su carne.

Todos mis sentidos estaban exacerbados pero, lo que me llevó a la misma cúspide del placer fue el verla allí, tendida debajo de mí. Entregada en cuerpo y alma. Mirándome con la misma mirada que yo ponía cuando ella me deslumbraba... Y escuchar de su voz y labios el sentimiento por el cual nos unimos en uno; 'Te amo'...

Por fin, después de tantos reveses de la vida habíamos logrado abrir los ojos y vernos, realmente vernos. Vernos como el indicado para el otro a pesar de todo lo que entonces se mostraba en contra. A pesar de los prejuicios y dolores. A pesar de los miedos y confusiones.

Susurré un 'te amo' de regreso y dejé entonces que la marea de exquisito goce me arrastrara de una vez mientras absorbía con mi boca el cálido gemido que su cuerpo estremecido soltó en el momento en el que su cuerpo explotaba junto al mío y mientras su centro, ya de por sí estrecho, e apresaba rítmicamente acrecentando mi orgasmo al apresar de manera infernal mi muy duro miembro.

Así, después de tanto tiempo, nos fundimos con el otro de tal manera que por siempre, pasara lo que pasara... seríamos UNO

Aquella noche sería recordada por siempre. Era la noche que marcaría el comienzo de nuestra vida en pareja. El momento en el que dejamos de existir para nosotros mismos y nos convertimos en una extensión del otro. Ahora ÉRAMOS parte del otro, por siempre.

Sabíamos que no todo sería color de rosas. No éramos tan ilusos pero, nuestra certeza y seguridad radicaba en el hecho de que nunca estaríamos completamente solos.

Era como si hubiéramos sido unidos de una forma cósmica y hasta ancestral.

Quizás esto fuera lo que significaba encontrar y estar con tu alma gemela. Era muy posible.

De ahora en adelante nuestros destinos estarían cruzados, entrelazados. Lo sabía, podía sentirlo.

De ahora en más éramos el uno del otro.

De ahora en más seríamos UNO.

_Te amo mi Bella _susurré mirándola de frente y sonriendo con infinita ternura al ver el obvio rubor en su hermoso rostro.

_Te amo Ed _susurró a su vez.

Asentí y me recosté a su lado atrayendo su cálido cuerpo hacia mí.

No había más que decir. Las palabras quedaban chicas y pobres en comparación con nuestros sentimientos.

Lo único comparable quizás, era el manto estrellado que nos cubría.

Un manto tan infinito como nuestro amor.

* FIN *

Bueeeno ¿que opinan?

Sí, si se fijan verán que he puesto como COMPLETA y es porque ciertamente esta es la historia... este es el 'FIN'... sin embargo quedaría un epílogo corto que en realidad no es muy necesario leer así que lo dejo a elección ;)

Supongo que con suerte en dos semanas lo subo... quizás antes pero no se ilusionen

Espero que les haya gustado y que no me maten por no poner nada demasiado sexoso ;) jejeje, así me pareció que le quedaba mejor a esta historia en particular... más suave...

Una historia más COMPLETA AL FIN! Y vaya que costó el final eh?

GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE PASARON, LEYERON, ESPERARON Y ¡OPINARON!

Como siempre nos leemos en el próx o en otros =D

Besotes y cuídense...

Guada*

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1 comentario:

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